»

Mar 27

Historia de la industria del vino en Argentina

La producción y el consumo de la industria del vino en Argentina se remonta a hace más de cuatrocientos años cuando los primeros ejemplares de Vitis vinifera fueron traídos a las Américas por los colonizadores españoles a principios del siglo XVI.

En 1551, las primeras cepas fueron plantadas en Argentina, extendiéndose rápidamente en las zonas central, occidental y noreste del país. Favorecida por las condiciones óptimas del suelo y el clima de la región andina, la industria vitivinícola experimentó un rápido crecimiento.

Los sacerdotes católicos que vinieron a estas tierras plantaron viñedos cerca de sus monasterios para asegurar la provisión de vino para la celebración de la Santa Misa.

Durante el siglo XIX, los inmigrantes europeos introdujeron nuevas técnicas de viticultura y variedades de uva, que encontraron un entorno ideal para su desarrollo en los Andes y el Valle del Río Colorado.

Entre 1850 y 1880, Argentina eventualmente llegó a unirse a las redes económicas internacionales. Dos factores lo hicieron posible: la expansión del ferrocarril, que contribuyó al desarrollo de las comunicaciones entre las provincias; Y la incorporación de la Patagonia al territorio nacional después de la Conquista del Desierto, que obligó a los pueblos indígenas de la región a retirarse. La incorporación de tierras adecuadas para la producción agropecuaria y la llegada de inmigrantes sentó las bases para el desarrollo de la industria vitivinícola como industria nacional.

Durante este período, en 1853, se creó en Mendoza la Quinta Normal – la primera escuela de agricultura del país. Michel Aimé Pouget fue nombrado Director de la Quinta y fue el primero en introducir las viñas francesas en Mendoza para promover su cultivo y enseñar métodos científicos para mejorar el desarrollo de los frutos. Tanto Mendoza como San Juan vieron cambios que condujeron a la modernización de la industria.

La aprobación de la Ley de Aguas y la creación del Departamento General de Riego, la implementación de medidas de fomento al desarrollo agrícola y crédito para la implantación de viñedos, la construcción de bodegas y la incorporación de maquinaria y tecnología de vanguardia, así como El desarrollo de recursos humanos cualificados para el desarrollo de la viticultura sobre la base del conocimiento científico contribuyeron a la expansión de la superficie vitivinícola ya un aumento de la cantidad de vino producido.

En 1873, Argentina ya tenía 5.000 acres de viñedos, y en 1893, esa área se había ampliado cinco veces a 25.000 acres.

La expansión de la viña y el crecimiento de las bodegas provocaron cambios en la tierra, el paisaje y la arquitectura.

A principios de 1900, el área de viñedos había alcanzado 519.800 acres.

En la década de 1960 se completó finalmente el sistema de producción y elaboración, con grandes establecimientos vinícolas, embotelladoras y una sólida red de distribución y distribución que cubre los principales centros de consumo de todo el país.

En los años setenta, el modelo predominante, basado en la producción de grandes volúmenes de vinos de baja calidad orientados al mercado interno, colapsó. La entrada de refrescos y cerveza en el mercado condujo a una caída del consumo de vino de mesa de 90 litros per cápita en 1970 a 55 litros per cápita en 1991. Entre 1982 y 1992 se llevó a cabo un extenso desarraigo de viñedos y un 36% De los viñedos existentes.

A finales de los años ochenta y principios de los noventa comenzó una nueva era para la industria vinícola argentina. La llegada del neoliberalismo a la economía nacional llevó a la implementación de un modelo de ajuste y la incorporación de la Argentina al mercado global. Nuevos empresarios locales y extranjeros entraron en escena. Ellos orientaron la industria hacia la producción de pequeños volúmenes de vinos de alta calidad, tanto para la exportación como para el consumo interno. Debido a la incorporación de nuevas tecnologías, sistemas de cultivo, técnicas de selección de uva y sistemas de comercialización, la industria vinícola argentina ha encontrado su lugar en el mercado internacional.