Página 27 de 31 Frases memorables del General San Martín: - Claudicar ante proposiciones vergonzosas, es la última desgracia que puede caberle a un pueblo que tiene sentimientos de honor. - Si sentimientos menos nobles que los que poseo en favor de este suelo fuesen mi norte, yo aprovecharía de esta coyuntura para engañar a ese heroico pero desgraciado suelo, como lo han hecho unos cuantos demagogos que sus locas teorías lo han precipitado en los males que lo afligen. - Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido, se unan al extranjero para humillar su patria. - La toma de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra. - Mi filosofía no llega al grado de ser indiferente a la aprobación de mi conducta por los hombres de bien. - He visto también el monumento con que V.S. ha decretado honrarme; mas de todos los jeroglíficos y emblemas que en él pueden ponerse, ninguno me será mas grato que este: JOSE DE SAN MARTIN FUE UN VERDADERO AMIGO DE MENDOZA. - Por lo general la amistad no es a la verdad, un juez imparcial. - Buscaré en el retiro el seno de la paz . . . y en cada día que abrace a un viejo soldado del Ejército Libertador, recibiré la más dulce recompensa de todos mis trabajos. - Mi mejor amigo es el que reprueba mis desaciertos y enmienda mis errores. - Se resiente la decencia al ver un defensor de la patria, en traje de pordiosero. El solo hecho de pertenecer a sus filas, lo hacen merecedor del mejor de los reconocimientos. - Mendocinos, 130 sables tengo arrumbados en el Cuartel de Granaderos a Caballo, por falta de valientes... - El que ame a su Patria, que venga a tomarlos. - No . . . mi carácter no se complace con la venganza. - Mi nombre ha sido más considerado por los enemigos de la independencia, que por muchos de los americanos a quienes he arrancado las viles cadenas que arrastran. - Mi juventud fue sacrificada al Ejército Español, mi edad media al de mi amada patria, creo que tengo derecho a mi vejez. - No esperemos recompensa de nuestras fatigas y desvelos, y si sólo enemigos : cuando no existamos, nos harán justicia. - Declaro no deber, ni haber jamás debido nada a nadie. - El que se ahoga no repara en lo que se agarra. Cuando uno considera que tanta sangre y sacrificios no han sido empleados sino para perpetuar el desorden y la anarquía se llena el alma del más cruel desconsuelo. - Un solo caso podría llegar en que yo desconfiase de la salud del país, esto es, cuando viese una casi absoluta mayoría en él por someterse, otra vez, al yugo de los españoles. - Las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano. - De los tres tercios de los habitantes de que se compone el mundo, dos y medio son necios y el resto pícaros, con muy poca excepción de hombres de bien. - He tenido la desgracia de ser hombre público. - La conciencia es el mejor y más imparcial juez que tiene el hombre de bien, pero no para depositar una confianza que nos pueda ser funesta. - Para un hombre de virtud, he encontrado dos mil malvados. - La ambición es respectiva a la condición y posición en que se encuentran los hombres y hay alcalde de lugar que no se cree inferior de Jorge IV. - En medio de una vida absolutamente aislada, gozo de una tranquilidad que doce años de revolución me hacían desear. - En muchas cosas, la dicha no es un bien real, sino imaginario. - Por regla general los revolucionarios de profesión son hombres de acción y bullangueros; por lo contrario los hombres de orden no se ponen en evidencia sino con reserva. - Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada de Lima. - No hay bien cumplido en esta vida. - Ya veo el término a mi vida pública, y voy a tratar de entregar esta pesada carga en manos seguras, y a retirarme a un rincón a vivir como hombre. - Es necesario tener toda la filosofía de un Séneca, o la impudicia de un malvado para ser indiferente a la calumnia. - Si no hay arbitrio de olvidar las injurias, porque este acto pende de mi memoria, a lo menos he aprendido a perdonarlas, porque este acto depende de mi corazón. - He estado, estoy y estaré en la firme convicción de que toda la gratitud que se debe esperar de los pueblos en revolución, es solamente el que no sean ingratos. - Para los hombres de coraje se han hecho las empresas. - Tan justo es prodigar premios como negarlos a quien los merece. - César habría hecho morir al nieto de Pompeyo si no hubiese escuchado un buen consejo. - Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia.
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