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Ene 15

El vino más antiguo del mundo es de Chipre

Lo de la etiqueta del «vino más antiguo del mundo» tiene una fecha más o menos concreta: hace 5.000 años. Fue entonces cuando, cuentan los arqueológos y el Libro Guinnes de los Récords, que se comenzó a elaborar el caldo llamado Commandaria en tierras de Chipre. Y dicen más: la afición enológica en Europa pasó de esta isla (la tercera más grande del Mediterráneo tras Sicilia y Cerdeña) con 300 días de sol al año a Grecia y Roma. Los propios Homero y Hesíodo ya sacaron a relucir sus propiedades. Y más de lo mismo con los faraones de Egipto y con los nobles de las cortes europeas en la Edad Media, que daban buena cuenta de él.

Después llegarían las Cruzadas, donde este vino generoso, de tono oscuro y contundente (de ahí que sea perfecto como aperitivo y para acompañar postres), se convirtió en un imprescindible para soportar tanta batalla. Otro dato: es uno de los pocos del mundo que no ha sufrido la filoxera. El otro es el chileno. Tan valorado está en la isla que lo típico es regalar una botella a los niños cuando nacen para que la abran cuando sean adultos, de forma que se multiplique por 10 su valor. Tampoco sorprende que tenga el éxito asegurado si sacamos este dato: Chirpe es el primer país de la Unión Europea con más bares por habitante (124 por cada persona), adelantando incluso a España, que se queda en 169 por morador. Lo dice la Eurostat, la Oficina de Estadística de la UE.

Quienes dieron fama a esta bebida fueron los Caballeros Templarios. Su base de operaciones fue el Castillo de Kolossi, a 14 kilómetros de la ciudad costera de Limassol, la segunda más grande del país tras la capital, Nicosia, y ubicada al sur de la isla. Las montañas de alrededor de Kolossi (merece la pena una ruta en 4×4 por la zona) se convirtieron pronto en el escenario perfecto para cultivar los viñedos como se venía haciendo desde la Antigüedad, dejándolo madurar luego en enormes vasijas de barro. Hasta hace no tanto ése seguía siendo el recipiente, pero lo normal es que ahora se haga en barricas de roble. El castillo puede visitarse, ya que la fachada permanece prácticamente intacta, aunque el interior está hueco.

Es más, el Commandaria se conoce también como el vino de los templarios, ya que éstos dividieron la isla en comandancias. Y de ahí el nombre. Eso sí, hay una fecha clave en la historia del caldo y es el 12 de mayo de 1191, cuando se celebra la boda entre Ricardo I de Inglaterra, más conocido como Corazón de León, y doña Berenguela de Navarra. Dicen las crónicas que las jarras corrieron sin freno por las mesas. Por algo dijo él: «Éste es el vino de los reyes y el rey de los vinos». Había que celebrar: el rey se había prometido en secreto con ella y ni siquiera se habían conocido antes de la boda.

Él estaba inmerso en la Tercera Cruzada y ella acudió a buscarlo, pero secuestraron el barco en el que viajaba, así que Corazón de León tuvo que acudir a rescatarla. Y ya de paso, se coronó rey de Chipre. Eso sí, dicen las malas lenguas que el matrimonio ni se consumó. a) Porque él siguió empeñado en las Cruzadas. Y b) era homosexual. Sea como sea, el Commandaria se popularizó en su boda. Toda esta historia se cuenta en el Museo del Vino, en la localidad de Erimi, donde también se pasa revista a las andanzas de esta bebida en el macizo interior de Troodos, donde se encuentran las 10 iglesias pintadas declaradas en su conjunto Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El colofón a esta ruta enológica por tierras chiprietas la ponemos en las bodegas que salpican la isla y otra vez en Limassol. Y en septiembre, cuando tiene lugar todas las noches en el Jardín Municipal su Festival del Vino desde 1961. Hacen de todo: desfiles de coches antiguos, talleres para hacer tu propio caldo, catas, coronaciones, bailes, conciertos… Vamos, como en la boda de Berenguela y compañía.